
La Reserva Nacional de Paracas, por aire, mar y tierra
Por qué amamos este viaje
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En este viaje de lujo, conoce la fascinante cosmovisión de las civilizaciones antiguas de la costa peruana sobrevolando las enigmáticas líneas de Nazca.
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Vive una maravillosa cena a la luz de las velas, aislado en medio de uno de los desiertos más grandes del mundo.
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Acércate a la biodiversidad del Perú explorando por mar y tierra la única reserva marina de nuestra costa.
Itinerario
Sobrevolarás las enigmáticas líneas de Nazca. Estos enormes geoglifos trazados durante siglos sobre las arenas del desierto de Ica, al sur del Perú, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994.
Su antigüedad y sus diseños a gran escala, visibles principalmente desde el aire, han generado gran intriga y diversas teorías que buscan revelar el misterio de su creación.
Explorarás el desierto de Paracas, el más seco del mundo y parte de la legendaria ruta del Rally Dakar, en vehículos 4x4. Además, diviértete deslizándote por las dunas en sandboard.
Tras contemplar cómo el sol tiñe las dunas de rojo fuego al atardecer, disfrutarás de un picnic en medio del desierto, una experiencia de lujo donde los únicos participantes serán tú y la naturaleza.
Aborda un yate de lujo y visita las islas Ballestas, hogar de abundante vida marina. Déjate llevar por el sonido de los lobos marinos y observa de cerca a los pingüinos de Humboldt y diversas aves guaneras.
Explorarás la Reserva Nacional de Paracas en e-bikes, la única reserva marina de la costa del Perú con tan gran biodiversidad marina. Esta región también fue cuna de civilizaciones antiguas. Los sitios arqueológicos muestran cómo los antiguos peruanos se adaptaron a estas zonas con un estilo de vida sencillo, dedicado a la pesca y la recolección de mariscos.
Esta porción de arenas áridas incrustada contra el mar es uno de los tesoros mejor guardados del litoral peruano.
Visita la antigua hacienda Queirolo, en el valle de Ica, y sumérgete en 400 hectáreas de viñedos y en una historia que comenzó en 1877, con la llegada de Santiago Queirolo al Perú desde Génova, Italia.
Junto a un sommelier, degustarás los mejores vinos y piscos peruanos y deleitarás tu paladar con un almuerzo al aire libre en el viñedo del hotel, una antigua casona republicana.
Momentos del camino

Diseñemos juntos tu viaje por el Perú
Cada itinerario es un punto de partida: lo adaptamos a ti.
